El año pasado (ya esa frase aleja irreparablemente algo que sucedió hace menos de una semana), una calurosísima tarde de domingo, me fui a lo de mi amiga Eli, 27 y 62, lindo barrio, fantásticas casas Art Nouveau por 60. Con Gastón, el de aquella aventura…., teníamos que hacer un asado. Nada menos que el Asado de Fin de Año. Qué responsabilidad.

Acá empezamos: la parrilla aún virgen.
Nadie creía en nuestros méritos. Sin embargo, lo que los baqueanos consideran más difícil, encender el fuego, fue superado fácilmente por estos nerds. Y sin maderas: Gastón desarmó un revistero de cañas con el que hicimos una pirámide sobre el carbón. “Arde el barniz”, decía.
Nosotros. Gastón, Noelia, Mateo, Eli, Fabiana. De espaldas, Antonia, la perra de Dani, amiga de Eli. Detrás de la cámara, un servidor.
Esto es lo que pasa cuando se intenta abrir una botella de vino con un destornillador: estalla en mil pedazos… No se pierdan el detalle del plato lleno de tinto. Eli: la próxima Navidad, Papá Noel está pensando seriamente en traerte un sacacorchos.

El vino en el piso. Alegría…
Nosotros, otra vez, de frente, posando, con más alcohol en las venas.
Ya se empiezan a ver caras raras.
Chin chin. Llegó el dos mil siete. La gran siete.
Champucito.
La gente se ríe, se ríe, se ríe…
….se ríe, toma, hace locuras…

A eso de las 2 y media, salí a la alta noche, sombrerito y musculosa, a buscar muñecos. Allá por 29 y 62 (ó 61, no estoy seguro), alcancé a encontrarme con esto. Llegué tarde, pero igual volaban algunos cohetes. De fondo, una batucada.
Los descontrolados de la batucada.
La gente del barrio, enfiestada.


No eran las diez del primero de enero del dos mil siete cuando ya arranqué para 17 y 71, para tomar el micro que me depositó, hecho una escoria humana, en mi casa. Por el camino, me crucé con varios esqueletos de muñecos.
Ese día la sensación térmica llegó a 44 grados, y casi me muero de calor, literalmente, pero esa es otra historia, y no creo que le interese a nadie. De todos modos, empiezan muchas nuevas historias en este blog, y ojalá algunas les interesen, amigos.
Abrazos desde La Plata. Todavía. Porque Dios mediante, el lunes a la noche estaré sobre otro micro, pero esta vez con mi amada hija camino a Alpa Corral. Nos vemos allá. Felices Reyes.
Feliz año, navegante. Patético el fueguito con cañas … espero que haya quemado todo el barniz antes de ponerle la carne encima. Encima con carbón ccheto, en bolsita de madera … en fin. Que la esté pasando bien con la niña.
saludos,
zaaar